Frustración

Ramiro Alfonso Jiménez.


Cuando se tiene un equipo con la inversión que se le hizo a Junior. Cuando se tienen jugadores de corte internacional. Cuando se cabalgó en los primeros lugares de un torneo, lo mínimo que se esperaba era llegar a la final de la Liga Águila. No hay justificación valedera: que se tuvo la pelota, que se llegó, que el árbitro y sus asistentes se robaron un gol válido, todo eso quedara en el anecdotario; simple y llanamente, se fracasó.

No es de recibo para nadie que quienes debieron pesar en los momentos claves del torneo no lo hicieran; es allí donde se ganan o pierden los torneos.

¿Que el técnico se equivocó en determinadas situaciones o no? Seguramente es y será siempre el responsable final de lo bueno o lo malo que ocurra, tiene responsabilidades de los jugadores que alinea o no, pero creo que ayer mandó al campo a los mejores de la nómina, eran ellos quienes debían resolver en el campo en los 90 minutos de juego y no lo hicieron, se volvió costumbre que en los 45 minutos iniciales se generaran muchas oportunidades sin concretarlas, que se escogiera en el último cuarto de cancha la jugada equivocada, que nuestro arquero -salvador en tantos juegos- en los últimos minutos le marcaran por vía aérea… en fin, sencillamente se fracasó en un proyecto serio y grande en el que se le apostó a todo y prácticamente nos quedamos con las manos vacías porque ganar la copa Águila para una inversión tan grande, es como ganarse un binguito de una plancha a vapor cuando se le había apostado todo el dinero al bingo grande que tenía en juego, un Ferrari.

Ahora a empezar de nuevo, la cabeza visible de la directiva, don Fuad Char, nos dijo en Río de Janeiro que en el 2018 Junior debía ser un equipo de 22 jugadores titulares para apostarle a todos los torneos con lujo de detalles. Tocará esperar si se sigue pensando igual después de esta lamentable eliminación, y de ser así, si esos 22 jugadores titulares van a seguir siendo manejados por el mismo cuerpo técnico, por lo pronto tocará averiguar si en el crucero que compró Alexis Henríquez quedan algunos cupos con pasaje solo de ida para quienes demostraron no tener el suficiente peso para un proyecto tan ambicioso como el del 2017.

Amanecerá y veremos, dijo el ciego.