¿Venezolanos de m…?

Recientemente el presidente de Estados Unidos, Donald Trump (que visitará en un mes a Colombia), se refirió a los inmigrantes de naciones como El Salvador, Haití y algunas del África (a los que calificó de “…países de mierda..”) que han llegado desde hace años a los EEUU para “…Obtener empleos que desplazan a norteamericanos por los bajos ingresos que reciben, los que envían casi en su totalidad a sus familias…” sin dejar, ni mucho menos invertir, un solo dólar en el país del norte.

Al respecto, recordamos cuando en el marco del programa “Expedición al Gran Caribe” por el Canal Regional Telecaribe -que obtuvo Premio Nacional de Periodismo Analdex/Proexport- nos entrevistamos en El Salvador con funcionarios de su agencia promotora de exportaciones e inversiones, Proesa, quienes aseguraron que en ese momento habitaban unos 3 millones de salvadoreños en los EEUU (muchos habían huido de la guerra civil salvadoreña que enfrentó a la Fuerza Armada, FES, con las guerrillas insurgentes del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional, FMLN, desde 1980 y hasta 1992) en condiciones muy precarias. Por ejemplo, en un pequeño apartamento con capacidad para 2 personas en Texas, Nueva York o California conviven hasta 8 y 10 de ellos. Lo hacen con el fin de obtener trabajos en donde ganan mucho menos que los norteamericanos y envían casi todo el dinero que obtienen a sus familias. De tal suerte que la economía de El Salvador desde entonces depende en gran parte de las remesas familiares que entran al país de esta manera. Pero no todos eran trabajadores honestos, también habitaban allí los que se dedicaban a delinquir y que dieron inicio a las terribles pandillas criminales conocidas como los “Mara Salvatrucha”, que luego se expandieron a varios países de Norte y Centroamérica y del Sur de Europa.

Curiosamente durante por lo menos tres décadas – hasta hace unos 15 años – se calcula que unos 5 millones de colombianos (muchos de la costa) salieron del país desesperados por la violencia nacional entre guerrillas, paramilitares, narcotraficantes o fuerzas oficiales y se refugiaron en Venezuela (entonces un país próspero, dependiente del petróleo) bajo el mismo modelo de conseguir trabajos con ingresos bajos que les alcanzaran para enviar a sus familiares aquí. Desafortunadamente algunos de esos colombianos se dedicaron a cometer delitos. En ese momento muchos venezolanos asumían la actitud del primer mandatario estadounidense y rechazaban a los colombianos por los mismos motivos.

Durante la última década ha venido sucediendo exactamente lo contrario. Son unos 800 mil venezolanos los que han llegado a Colombia (en contraste, en plena crisis fiscal, con un muy deficiente sistema de salud y la mitad de los ocupados en la informalidad, entre otros) quienes desesperados por las circunstancias económicas y políticas de la vecina nación buscan refugio aquí. Y, de la misma, manera muchos habitan en condiciones muy precarias (como los de la Terminal de Transportes en Soledad o los de “Villa Caracas” en Barranquilla), ocupan trabajos con menores ingresos – muchas veces desplazando mano de obra colombiana – pero que les alcanza para enviar dinero a sus familias. También en este caso, por un lado han llegado de la tierra de Bolívar trabajadores y profesionales muy calificados pero, por otro, algunos que se dedican a oficios de no muy buena reputación.

Hoy son muchos los que rechazan a los venezolanos por los mismos motivos que aduce el presidente Trump, poniendo a prueba, particularmente a nosotros los costeños, nuestro proverbial sentido de la solidaridad así como el agradecimiento y la hospitalidad.

Víctor Herrera Michel para noticiascoopercom

Foto: radiobilingue.org