Del infierno a la gloria

Ramiro Jiménez


Así como reza el título de una famosa canción dedicada al equipo, es lo que viven y sienten los fanáticos del Junior. Si señores, es el mismo Junior, ese que el semestre pasado nos ponía a reventar de la desilusión, ese que puso a gran parte del público a hablar de roscas y cosas extra futbolísticas, porque de fútbol, Pocón, pocón, como dirían las abuelas; pero ese equipo, ese que alguna vez fue bautizado como “la querida de Barranquilla” es hoy por hoy el cuadro de moda, el equipo a mostrar, la divisa de quien todos quisieran ser hinchas.

No era tan complicado, era solo encontrar el rumbo perdido, era invertir bien y acertar en las contrataciones, era visionar un proyecto grande que ilusionara a la gente, era traer a un DT que conociéramos y nos conociera y que supiera lo que le gusta a nuestra gente.

Hoy por hoy aún no se ha ganado nada, pero este Junior ilusiona, alegra, nos pone a soñar, es lo más próximo al éxtasis vivido por allá en el 93 y 94, cuando sentimos tan cerca la final de la Libertadores, curiosamente con el mismo técnico. Señores, sigamos soñando, tenemos derecho a hacerlo, vamos paso a paso, sin triunfalismos, pero con la convicción de que con la nómina existente se puede por fin llegar a obtener un nuevo título.

Por lo pronto estamos a sólo tres triunfos más de obtener una clasificación anticipada a semifinal de la Liga, a un triunfo de llegar a semifinal de la Copa Aguila y metidos en octavos de final de la Sudamericana, algo inimaginable hace unos pocos meses.  Por lo pronto disfrutemos de las mieles de la gloria que bien merecido lo tenemos después de vivir ese verdadero infierno de las campañas anteriores.