´Fiestas’ de grado…

Se acerca el final del año académico y con ello el momento de recibir su grado de bachiller los alumnos de último grado, como culminación al esfuerzo y dedicación de 14 años de estudios.

A propósito, se ha entronizado ya hace varios años en Barranquilla – sobre todo en las clases “pudientes” – la costumbre de celebrar este título de educación secundaria con dos eventos totalmente distintos en su esencia y consecuencias. En primer lugar, se materializa la ceremonia de grado con la entrega formal de los respectivos diplomas en un acto solemne, sencillo y corto en horas del día en el salón más grande de la respectiva institución educativa y a la cual asisten los graduandos con sus respectivos padres.

El segundo evento ya es otra cosa. Por lo menos con 10 meses de anticipación los padres de familia se han reunido en innumerables ocasiones para, luego de analizar múltiples cotizaciones, definir en qué salón de club social o universidad – con capacidad para por lo menos 2.000 personas – se va a realizar el “Gran Parrandón” como apoteosis de esta culminación de estudios de sus hijos. También concretan cuál va a ser la decoración del mismo, el tipo de licor (whisky, ginebra, vino, aguardiente, ron, etc.) que correrá a cantaros, los diferentes grupos musicales que amenizarán y la cuota que deberá colocar cada familia por sus invitados (que oscila entre $200 y $300 mil por cada uno). En esa “Gran Noche” los graduandos – todos menores de edad – se entregan a la rumba, delante de sus padres, familiares e invitados especiales, bailando e ingiriendo todo el licor que quieran y puedan hasta las últimas horas de la madrugada y luego culminan, ellos solos, en alguna playa o sitio acordado hasta bien entrado el día siguiente. Por su parte los padres hacen lo mismo frente a sus hijos menores y familiares sin ningún recato.

Es bueno advertirles desde ya a esos padres de familia que organizan esas “bacanales” de alcohol y comida de una sola noche – en la que se gastan $300 o $400 millones para “celebrar” el grado de bachiller de sus hijos – que ¡están cometiendo un delito…!

En efecto, nuestra Constitución en su Artículo 44 habla de la protección de los menores y de que sus derechos “…prevalecen sobre los derechos de los demás…”. A su vez, la Ley 124 de 1994 en su Artículo 1 prohíbe a los mayores facilitar las bebidas embriagantes o su adquisición a un menor de edad. Por su parte, el Código de Infancia y Adolescencia (Ley 98 del 2006) expresa en su Artículo 20 que: “los niños, niñas y adolescentes serán protegidos contra: ..Numeral 3 – El consumo de…sustancias…alcohólicas…” y en esa responsabilidad entran los padres (Art. 14), la sociedad(Art.40) y hasta los medios de comunicación (Art. 47). Por último, el nuevo Código Nacional de Policía y Convivencia -solemos olvidar ese segundo apellido del código: “Convivencia”- prohíbe en su artículo 38 que a los niños y adolescentes se les permita o induzca a ir a sitios donde se realicen actividades en las que se consuma alcohol o el facilitarle u ofrecerles bebidas alcohólicas o que estos las consuman (Art.39)

Cuidado entonces a los padres de familia este año con estas “fiestas” de grado y sobre todo a las autoridades de policía que deben estar atentos pues sino estarían violando la constitución colombiana cuando dice en su artículo 16 que los servidores públicos “…son responsables…” además “…por omisión o por extralimitación en el ejercicio de sus funciones…”

Colaboración especial del colega Víctor Herrera Michel

@vherreram