Proponen paneles sumergibles para profundizar canal navegable

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Después de unos dos años de firmarse el contrato entre Invías y Consorcio Estudios Barranquilla, por fin la comunidad portuaria conoce los primeros resultados de ese análisis y las recomendaciones que se hicieron para cada una de las zonas de los últimos 40 kilómetros del río Magdalena, con el fin de profundizarlo y acabar los cierres temporales.

Las empresas que forman parte del Consorcio, adjudicado el 10 de julio de 2017, son: Inypsa Colombia S.A.S., con una participación del 60%; Weg Ingeniería S.A.S., que tiene el 20%, e Ingeproyect Ltda con 10% y también Ciar Quelet S.A.S. con otro 10%.

Fue una nutrida asistencia la que tuvo la presentación del estudio y no era para menos, todos estaban esperando las conclusiones, cómo se hizo y qué herramientas se usaron para adelantar el análisis. Tuvo un costo de $6 mil millones, aportados por el Invías, que fue el que contrató el nuevo Puente Pumarejo sobre el río Magdalena.

La presentación de todo el estudio estuvo a cargo de Allen Bateman, un colombiano ingeniero fluvial y quien labora desde hace 33 años en España. Dicta clases en la Universidad Politécnica de Cataluña. Además es especialista hidráulico, encargado de entender los fenómenos en el río.

Una de las cosas que llamó la atención entre las propuestas entregadas tiene que ver con la instalación de varios paneles y pantallas sumergibles en los últimos 40 kilómetros del canal navegable. Pero no todo está dicho, simplemente son propuestas que se van a ir analizando por el brazo técnico del Gobierno Nacional, la Universidad del Norte.

De acuerdo con Bateman, lo de los paneles y pantallas sumergibles “es algo novedoso para el río Magdalena y por eso seguramente hay gente que es reticente a esas nuevas soluciones, sobre todo en uno de los ríos más grandes del mundo, moviendo 7.000 metros cúbicos por segundo”.

El experto colombo-español sostiene que “este tipo de soluciones novedosas, seguramente, cuesta que sean aceptadas, pero en Colombia es uno de los pocos países que usan paneles sumergidos para direccionar el sedimento hacia las dos orillas y evitar concentraciones en el canal navegable.

Los paneles, dice Bateman, permite determinar dónde se pone el sedimento que viene arrastrando el río, para que la profundidad mejore y de esa manera tener una profundidad de 12 metros y un ancho de 150 metros, desde Bocas de Ceniza hasta el muelle de Pimsa, en Malambo. Estas herramientas permiten tener un control de todo el flujo del río.

Como son 40 kilómetros a atender y con problemas de sedimentación, hay que colocar muchos paneles sumergibles en la Isla Cabica, en Isla Rondón, en la curva El Palmar y en Bocas de Ceniza. Por lo menos hay que instalar en esos últimos kilómetros unos 1.000 paneles.

Los paneles se pueden construir en hormigón, hierro y cemento, además de unos tubos de gran tamaño y que se usan en el sector petrolero y sirven para apoyar a los paneles. Son menos intrusivos que los espolones, que se han construido en el canal, sin generar erosiones profundas. Los paneles salen siete veces más barato que los espolones.

Los paneles no impiden la navegación fluvial, se ubican en las orillas, no en el mismo canal, son parte de los extremos del canal de acceso. “Los paneles se ubican en las aceras de la vía fluvial. Se colocan dependiendo del caudal y del flujo del río, pero en el caso de Barranquilla se proponen 4 o 5 por grupo entre 60, 90 y 120 metros de distancia”, asegura Bateman.

Texto y foto: Jorge Montaño Acosta