Las aguas, mientras más verdes, más tóxicas

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Investigadores de la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos, llegaron a esta conclusión al analizar que las lagunas y demás aguas que se van tornando de ese color, son perjudiciales debido a que las toxinas liberadas por el exceso de algas acaban con la potabilidad del agua. Al morir las algas, las bacterias que las descomponen también consumen oxígeno; sin oxígeno, los peces y demás animales se asfixian. Además, estas aguas degradadas emiten metano, un gas de efecto invernadero 30 veces más perjudicial que el dióxido de carbono.

Los investigadores prevén un futuro preocupante debido a que tres mecanismos pueden propiciar el aumento de la presencia de algas. Primero, la población humana aumentará un 50% en 2100. Más personas significa más aguas residuales y más fertilizantes. Si las tasas actuales de crecimiento de la población y el cambio climático se mantienen, la presencia de algas en los lagos aumentará entre un 25 y un 200% en 2050.

En segundo lugar, el aumento de las tormentas y las aguas pluviales incrementará la pérdida de nutrientes de la tierra y, finalmente, a medida que las temperaturas aumentan por el cambio climático, los lagos se calentarán y producirán más algas.

El único punto optimista es que se está comprendiendo mejor cómo la gestión adecuada de las aguas puede revertir el incremento de algas para reducir así las emisiones de metano.

Gustavo Enrique Bossio

Foto: elpais.com