¿Que siga el “rebusque”?

70

Recientemente hizo carrera en Barranquilla una noticia mediante la cual un joven de 24 años, de origen venezolano, de esos que encontramos en casi todos los semáforos – en esta ocasión en el Barrio Abajo – arremetió rompiendo el parabrisas de un vehículo, “indignado” porque su conductor solo le dio $100 de propina por su rapidísima labor de limpiarle el vidrio delantero. Inmediatamente en las redes sociales se activaron las críticas a favor y en contra: Unos estaban de acuerdo en que quitaran de las esquinas a estos “limpiavidrios humanos tan fastidiosos”, los otros opinaron que era una “miserablesa” de un conductor darle solo $100 pesos al joven por su micro-tarea.

Profundizando un poco más en el caso, encontramos algo muy grave: Este jovencito al recibir solo $100 por su labor de máximo 30 segundos (mientras cambia el semáforo de rojo a verde) en tan precaria informalidad, ¡está obteniendo más ingresos que aquel que recibe un salario mínimo mensual en su trabajo formal!

Hagamos las cuentas:

En diciembre del 2018 el gobierno nacional –previa concertación con los gremios económicos y las centrales obreras– estableció que el salario mínimo en Colombia para este año es de $828.116. Dijo además que era: “…el aumento real más significativo de los últimos 25 años…”.

A su vez, el artículo 161 del Código Sustantivo del Trabajo reza: “…La duración máxima legal de la jornada ordinaria de trabajo es de 8 horas al día y 48 a la semana…”.

Haciendo una simple operación matemática tenemos que al dividir el valor de un salario mínimo mensual ($828.116) entre el número de horas laborables al mes (48 x 4 semanas al mes =192 horas) nos da $4.313 por hora. Si este resultado lo dividimos por el número de minutos de una hora (60) sabremos cuánto gana un colombiano formal en su salario mínimo cada minuto = $72. Es decir, mucho menos que el “limpiavidrios humano” que obtuvo por 30 segundos (la mitad del tiempo) $100…!!! No debería llamarse salario mínimo sino “Salario mísero”.

Ya entendemos por qué no es casualidad que en Barranquilla –por ejemplo– de cada 100 ocupados 55 lo hacen en la informalidad (DANE) y que casi el 80 % de la población esté afiliada al Sisben.

Y si eso pasa en el sector productivo/privado –agravado por la ola de automatización y robotización que acaba con los empleos formales y la conversión de muchos poderosos industriales de antaño en simples distribuidores de productos extranjeros– en el sector público la cosa no es mejor. Cada día se incrementan los programas asistenciales que se han convertido en el soporte clientelista para mantener a los gobiernos en el poder. Así es como el presidente Iván Duque acaba de anunciar que se aumentarán las mesadas para los abuelitos del programa “Colombia Mayor”. Y así crecen aún más programas como “Familias en Acción”, “TU casa Ya”, CDIs del ICBF, “Jóvenes en acción”, “Unidos”, “Generación E”, “Ser pilo Paga”, Sisben, etc., etc., etc.

Como quien dice: ¡¡la mitad de quienes trabajan y producen formalmente en Colombia sostiene (soportando una excesiva carga tributaria) a la otra mitad informal y al resto de la población subsidiada y asistida por el gobierno…!!

Conclusión: En Colombia el modelo económico invita a que los jóvenes y adultos que quieran obtener un ingreso lo hagan a través de los conductos no formales. Es mejor “negocio” estar en la informalidad. ¡¡También para las empresas y los políticos..!! ¡¡Todos están interesados en que se mantenga y crezca el “rebusque”…!!

@vherreram