Incertidumbres que inciden en el crecimiento de la economía colombiana

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Indudablemente que en el primer semestre del año logramos alcanzar un crecimiento del 3% del PIB, tasa muy superior al crecimiento proyectado de Latinoamérica (0,6%), pero muy por debajo del potencial histórico de nuestra economía (4%, y muy lejos de la meta proyectada por este año del gobierno 3,6% del PIB.

Parar el tercer y cuarto trimestre, la situación de la economía colombiana se puede ver afectada por una serie de incertidumbres que aparecieron con mayor énfasis a partir del mes de julio y agosto y, continúan en el mes de septiembre.

Estas tienen origen internacional y nacional y, por supuesto, afectarán nuestra economía en una u otra forma, pero no hay duda que la afectará lo más probable negativamente, como está afectando a la mayoría de los países del mundo.

El primer problema que nos genera un crecimiento económico bajo, es el aumento del desempleo, que en julio volvió a mostrar dos dígitos 10.7%, tasa que pudo ser mayor si los desempleados salieran a buscar empleo y el número de inactivos no hubiera crecido tanto. Seguimos mostrando una tasa global de participación (TGP) baja, del 63%. La del año anterior fue de 63.6%.  Por otra parte, seguimos con una informalidad en el empleo superior al 50%, incluso en la Región Caribe la informalidad es cercana al 60%.

El poco empleo que se genera es de muy baja remuneración. No creemos que en el tercer trimestre la economía pueda crecer por encima del 3%, ya que el DANE ha dado a conocer dos datos que inciden en el crecimiento económico; el uno, el crecimiento negativo en julio de la industria (-1%) y el otro el crecimiento negativo en julio de las exportaciones (-10%), que se han visto afectada por el bajo precio del petróleo y principalmente del carbón que ronda los US$53 por tonelada, con una disminución también en la cantidad exportada.

La inflación en los meses de julio y agosto se ha disparado por la cotización del dólar que superó la barrera de los $3.400, incluso más cercana a los $3.500 debido a que seguimos manejando el control a la inflación importando productos alimenticios y de materia prima subsidiados por los países desarrollados, los cuales podríamos, en un 80%, producirlos en el país a un costo más elevado pero generando empleo especialmente en las zonas rurales, las más afectadas por el desempleo.

La parte positiva es la generación de divisas (aparte del petróleo y el café), se vienen dando por la inversión extranjera que en el primer semestre pudo haber alcanzado US$4.500 millones, de los cuales el 80% es dirigido al petróleo y otros minerales, el resto a portafolio y al sector empresarial.

Es posible que en el segundo semestre guarde el mismo comportamiento, especialmente si el Consejo de Estado llegare a fallar a favor del fracking dada la presión del gobierno, algunos medios de comunicación como El Tiempo y Portafolio de propiedad de Luis Carlos Sarmiento Angulo, por sus inversiones en el gas, que sería el gran beneficiado con esa tecnología. Recuerden que Sarmiento Angulo es el dueño de Promigas.

Pueden imaginarse la presión sobre los magistrados que hacen parte de la Sala que tomará esa decisión con los grados de corrupción reconocido en las altas cortes. Incluso Ecopetrol mandó una señal clara, cuando decidió invertir en esa tecnología en los Estados Unidos más de US$1.000 millones.

El otro generador de divisas son las remesas que este año pueden llegar a los US$7.000 millones. La mayoría de estas remesas inciden en el crecimiento de la demanda interna que es la que esta jalonando el crecimiento de nuestra economía. Lo que no sabemos es cuánto de esos US$7.000 millones, son del negocio del narcotráfico que utilizan ese mecanismo de remesas para lavar parte del dinero y cuánto dinero entran por otras vías del narcotráfico, el cual se calcula que el 30% retorna al país, y el 70% se queda en los países consumidores.

Es que la cifra que muestra el Banco de la República de que las transacciones financieras se hacen en efectivo el 87%, es una muestra que la mayoría procede de alguna actividad ilícita, especialmente en la compra de vehículos y bienes inmuebles, como en productos perecederos.

Hoy el sector de la construcción de vivienda no está creciendo, producto del alto inventario existente y como lo han manifestado los grandes constructores hasta que no se agote el inventario de inmuebles no se podrá arrancar con nuevos proyectos urbanísticos. En el caso de Barranquilla tenemos una sobreoferta de casas y apartamentos, como de oficinas y de camas hoteleras. En el país los bancos no han querido reconocer la “burbuja inmobiliaria”.

El sector que crece y jalona la economía es el financiero. Ese sector a nuestro juicio presenta una contradicción, porque la bancarización es muy baja y el 87% de las transacciones se realizan en efectivo, uno no puede entender porqué el sector financiero en su conjunto obtiene tan altas utilidades.

Indudablemente que esas grandes utilidades son producto del alto costo de intermediación en el país, si lo comparamos con otros países y, en especial con los desarrollados y por supuesto por la alta tasa de usura vigente. Es que no es explicable que un país, que tiene una inflación baja, menor del 4%, cobre tasas de intermediación por encima del 12%. Este sector por la tecnología cada día genera menos empleo, lo que le baja los costos y por ello debería bajar sus tasas de interés.

Por supuesto que lo que más gravitará sobre el crecimiento económico colombiano son las incertidumbres generadas por: a) Las decisiones de Trump con relación a la guerra comercial con China. b) La respuesta de China a las determinaciones de Trump. c) Las decisiones que tome la FED con relación a las tasas de interés. d) La desaceleración de la economía estadunidense con miras a una recesión en el año 2021. e) La terminación de la negociación del Brexit ya que un Brexit sin acuerdo afectará al Reino Unido y a Europa. f) La recesión técnica de Alemania lleva tres trimestres con crecimiento negativo g) el bajo crecimiento económico de Europa.

Todos esos factores en una u otra forma nos han afectado, especialmente en la depreciación del peso colombiano ante el dólar, que de continuar la guerra comercial y venirse la recesión en los Estados Unidos, más las incertidumbres que muestra la economía colombiana podríamos terminar el año con una tasa cercana a los $3.600 por dólar, tal como lo manifestamos en un escrito sobre la economía colombiana en el mes de enero de este año.

Las incertidumbres por el lado colombiano son: a) La posibilidad de que declaren inexequibles la Ley de Financiamiento y el Plan Nacional de Desarrollo. b) La posibilidad que el Consejo de Estado prohíba la práctica del Fracking en nuestro país, c) El déficit en cuenta corriente que a junio es del 4.4% del PIB. d) el Déficit Fiscal que para este año es del 2,7%. e) cómo cubrir el déficit presupuestal de $7 billones en el 2019, y de $8 billones en el presupuesto que se discute en el congreso del 2020. f) El cumplimiento de los acuerdos de paz por parte del gobierno. g) el recrudecimiento de la inseguridad y violencia en el país. h) La falta de gobernabilidad.

Indudablemente que las incertidumbres externas las cuales no podemos manejar, como las internas de una u otra forma afectarán nuestro crecimiento económico.

Tanto el presupuesto a ejecutar este año, como el del año entrante están calculados sobre parámetros equivocados, tanto en la tasa de crecimiento del 3,6%, como la del 4%, para el año entrante, e igualmente en el precio del petróleo que para este año se estimó en promedio en US$65 barril, como también un dólar a $3.171, para el año 2020, se estima un dólar en promedio de $3.129, y un precio del petróleo de US$60 barril, y una inflación del 3%.

A la luz de hoy, esos parámetros están por fuera de la realidad, lo que va a incrementar el déficit presupuestal a cubrir en ambos años y paralizar la ejecución de la inversión ya que disminuir el gasto le genera complicaciones políticas al gobierno. La otra variable que afecta el presupuesto es el pago de la deuda que se nos incrementó en pesos por el aumento en la tasa de cambio, son US$80.000 la deuda externa pública. Toda esta situación se agravará más si la Corte Constitucional declara inexequible la Ley de Financiamiento y la del Plan de Desarrollo, que sumado a la falta de gobernabilidad que tenemos y a las incertidumbres externas e internas con buena suerte podremos darnos por satisfechos con un crecimiento de la economía del 2.5%.

Pensamos que el máximo crecimiento que podremos lograr estará entre el 2% y el 3%, este último lo dudamos. Lo que significa que el desempleo y la informalidad seguirán aumentando, y por ende la pobreza extrema y la pobreza normal, que en estos dos últimos años se han incrementado, incidiendo en la seguridad del país.

Por Jorge Vergara Carbó

Edición: Gustavo Enrique Bossio

Foto: Gustavo Enrique Bossio