Tiendas no deben pagar a Sayco derechos de autor: Orlando Jiménez

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El cierre de tiendas por la mala interpretación de la Ley de Derechos de Autor se presenta en varias ciudades de Colombia. En Barranquilla también se han dado cierres parciales o temporales de tiendas y establecimientos comerciales por parte de la Policía Nacional debido a que algunas no portan el paz y salvo que expide la Sociedad de Autores y Compositores, Sayco.

Según Orlando Jiménez, representante de la Unión Nacional de Comerciantes, Undeco, que aglutina a los tenderos en esta ciudad, la exigencia que hace la Policía Nacional a los tenderos y comerciantes no es clara por los vacíos que presenta la norma en relación a qué tipo de comercio le corresponde el pago del derecho de autor.

“Discotecas, tabernas, bares, billares, estaderos, restaurantes, hoteles, peluquerías que utilizan la música para entretener y divertir a sus clientes sí justifica que paguen el certificado de derechos de autor”, dijo el dirigente gremial.

Asegura Jiménez que una tienda que utiliza un televisor o un radio no debe pagar el certificado de Sayco, y manifiesta que la ley no es clara en ese sentido y no especifica quién debe pagar este compromiso.

Otro de los problemas que se presenta es cuando la policía exige la documentación del establecimiento y pide el certificado de derecho de autor y el comerciante dice: no tener la obligación de pagar, la autoridad le pide el certificado de paz y Salvo que lo exonere de pagar a Sayco, y como no tenga le realizan el cierre del negocio entre 4 y 10 días, señaló Jiménez.

Manifestó que desde que entró a regir el nuevo Código de Policía se han cerrado unos 2.500 negocios por incumplir la norma entre las que está la de no portar el certificado de pago derechos de autor.

Sayco manifiesta que los establecimientos abiertos al público que usen música o audiovisuales mediante radios, equipos de sonido, televisores, proyectores, etc., así como interpretaciones o ejecuciones artísticas, están explotando obras musicales y audiovisuales. Todas ellas son bienes privados que pertenecen a los compositores, a los artistas u otros titulares de derechos, siendo ellos quienes disponen de cómo se deben usar sus creaciones o prestaciones artísticas.

Por esta razón, si se usa música y/o audiovisuales en establecimientos abierto al público, debe obtener la autorización de los titulares de las obras, intérpretes y otros artistas pagándoles una remuneración por la autorización otorgada.

Texto y foto Jorge Martínez Movilla.