Junioristas, ¡a inyectarse de buena energía!

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Y volvieron los francotiradores. Una derrota de Junior en la semifinal de la Liga Águila y de inmediato empezaron a salir disparos a diestra y siniestra y desde todos los ángulos.

“En los momentos de dificultad conocemos a los verdaderos amigos”, siempre escuché esa reflexión de mis amados padres, y qué razón tenían. Y no es que pretenda uno que no se critique, no, la crítica sana y bien intencionada siempre pretenderá que las cosas mejoren; lo feo es esa crítica que siempre trata de desestabilizar.

Que Junior jugó feo, sí. Que el Director Técnico se equivocó, sí. Que jugadores como Viera y Cantillo, que eran los más regulares en el equipo, tuvieron fallas, también. Pero ahora no vamos a salir con el cuento de que ya nada sirve, que son rosqueros, que algunos hacen parte del clan de tal y pascual, como casi siempre ocurre. Por favor, cambiemos; dejemos esos comportamientos trogloditas en el pasado; procuremos criticar sin odios ni obnubilados por la rabia del momento tras una derrota.

El fútbol es un deporte en el que gana quien mejor hace las cosas en los 90 minutos. Así de sencillo, así de fácil, y esta vez el que mejor hizo las cosas, el más práctico, el que menos se equivocó fue el Tolima. Como en otras oportunidades ha sido lo contrario, ahora toca sacudirse, levantar los pies y echar para adelante.

¿Para qué seguir buscando el ahogado río arriba? ¿De qué nos sirven las lamentaciones postreras? Toca inyectar de buenas energías, el ambiente e intentar ahora lograr de visitante lo que no se pudo en casa. Este es un equipo maduro, de jugadores que no es la primera vez que están en una semifinal y que han ganado inclusive títulos igual de visitante que de local. Así que tampoco es para rasgarse las vestiduras y pensar, cómo algunos, que ya se perdió el año y que el equipo no va a obtener ni un punto.

Particularmente creo que Junior siempre ha sido un equipo que ha jugado al límite, y cuando se siente aguijoneado, saca la casta que lo ha caracterizado durante décadas y logra voltear lo que para algunos parecía imposible. Esa característica de Junior me hizo traer a mis transmisiones radiales la célebre frase bíblica “hombres de poca fe” cada vez que se consiguen cosas que muchos veían perdidas.

Así que el tiempo es hoy y ahora. Invito a todo el Juniorismo a seguir creyendo y a no renunciar a un sueño cuando apenas se está iniciando el final del camino.

Ramiro Alfonso Jiménez

Imagen: Colombia.com