La Jornada 21N en Colombia fue histórica

52
  1. Por su masividad. La matutina marcha tranquila, pacífica y multicolor superó a anteriores movilizaciones y fue una expresión cívica multitudinaria de inconformidad ante las políticas del desgobierno. El intento del uribismo de deslegitimar la marcha fracasó. Toda una expresión cultural.
  2. El cese laboral fue significativo, como hace rato no se veía. El efecto económico se sintió.
  3. Por primera vez se dio un cacerolazo a nivel nacional. Empezó de manera espontánea y se extendió rápidamente gracias a las redes. Esta es una forma de expresión de clase media, especialmente en zonas de edificios. El pueblo colombiano se hizo oír.
  4. Amplios sectores de la sociedad civil se alinearon contra el gobierno uribista y se vincularon de diversas maneras, desde los artistas y grupos culturales hasta la iglesia católica y las universidades privadas, además de las organizaciones sociales populares.
  5. Los abusos de autoridad por parte de las fuerzas policiales a lo largo de la tarde y la noche, en algunas ciudades, quedaron grabados en videos y evidencian la degradación de una institución que agrede salvajemente a su propio pueblo. Dos décadas de educación en Derechos Humanos no han servido para nada y valdría la pena investigar el estado de salud mental de estos funcionarios armados pagados con nuestros impuestos.
  6. Sospechosamente la militarización y el despliegue de fuerza pública concentró los efectivos en zonas y horarios de modo tal que facilitaron la acción delincuencial oportunista de las pandillas juveniles barriales sobre el comercio y unidades residenciales. Este nuevo fenómeno está asociado al microtráfico y la destrucción del tejido social que la investigación social viene informando. ¿Ineptitud o complicidad del operativo policial? En todo caso refleja el abandono del Estado a las zonas excluidas y la lumpenización de la juventud marginada. Ya se sabe que esta estrategia de ataques desde las favelas a la clase media, enfrentando pueblo contra pueblo es un modo de propiciar el fascismo. Es el modelo brasileño.

Jorge Enrique Senior

Montaje de autor desconocido- vía WhatsApp