La entrañable carta de Sharapova: “Seguiré escalando, seguiré creciendo”

La tenista escogió las revistas Vogue y Vanity Fair para comunicarlo al mundo

93

Maria Sharapova escogió las revistas Vogue y Vanity Fair para comunicar al mundo su retirada de las pistas de tenis.

La pentaganadora de Grand Slams y ex número 1 de la WTA lo hizo a través de una larga carta en la que se pregunta en el encabezamiento: “¿Cómo dejar atrás la única vida que has conocido? ¿Cómo alejarse de las canchas en las que has entrenado desde que eras una niña, del deporte que amas, que te trajo lágrimas y alegrías indescriptibles, un deporte donde encontraste una familia junto a los aficionados que me apoyaron durante esos 28 años?” “Soy nueva en esto, así que perdonadme. Tenis, te estoy diciendo adiós”.

La tenista que más focos acaparó durante este siglo hace un recuerdo de toda su experiencia en el tenis.

Desde que tenía cuatro años en Sochi, cuando era una mocosa “tan pequeña que mis piernas colgaban del banco donde estaba sentada. La raqueta era el doble de grande que yo”.

Su traslado con seis años a Florida con sus padres, a la escuela de Nick Bolletieri, donde se encontró a rivales siempre mayores que ellas y como su crecimiento progresivo le hizo alcanzar la realidad.

“Las primeras pistas en las que jugué tenían las líneas descoloridas. Con el tiempo, se convirtieron en arcilla fangosa y en la hierba más hermosa y cuidada que tus pies podrían pisar. Pero nunca en mis sueños más salvajes pensé que alguna vez ganaría en los escenarios más grandes del tenis y en todas las superficies”, escribió.

Recuerda con especial pasión su victoria en Wimbledon, con 17 años, “aún coleccionaba sellos y no entendí la magnitud de mi victoria hasta que fui mayor. Y me alegro de no haberlo hecho”, además de su particular manera de afrontar la competición.

“Nunca me sentí superior a otras jugadores. Al contrario, sentía que estaba a punto de caerme por un acantilado y tenía que volver a la pista para averiguar como seguir escalando”, emplea como metáfora.

También recuerda el US Open, el Open de Australia, pero nada como el desafío de Roland Garros. “La tierra batida mostró todas mis debilidades.Para empezar, mi incapacidad para deslizarme sobre ella. Eso me obligó a superarme. Gané dos veces. Me hizo sentirme bien”.

Su verdadera imagen, en el tenis

Huyendo de la imagen de diva con la que se le etiquetó en el tenis, Sharapova insiste en que fue “en las pistas donde se mostró mi verdadera esencia.

Detrás de las sesiones de fotos y de los bonitos vestidos, las pistas de tenis dejaron al descubierto mis imperfecciones: cada arruga, cada gota de sudor. Pusieron a prueba mi carácter, mi voluntad, mi capacidad de canalizar mis emociones crudas en un lugar donde trabajaban para mí en lugar de en mi contra. Entre sus líneas, mis vulnerabilidades se sentían seguras. ¡Qué suerte tengo de haber encontrado un tipo de terreno en el que me sentía tan expuesta y, sin embargo, tan cómoda! Una de las claves de mi éxito fue que nunca miré hacia atrás y nunca miré hacia adelante”.

A continuación enlaza preguntas que reflejan con certeza la exigencia de la alta competición:

-“¿Hiciste lo suficiente, y más, para prepararte para tu próximo oponente?”

-Te has tomado unos días libres, tu cuerpo está perdiendo esa ventaja.

“¿Esa porción extra de pizza? Mejor compensarlo con una gran sesión de la mañana”.

“Escuchar esta voz tan íntimamente, anticiparse a lo irremediable, es también parte de cómo he aceptado esas señales finales cuando han llegado”.

La rusa revela en la carta que una de ellas fue durante el último US Open. “Detrás de las puertas cerradas, 30 minutos antes de ir a la pista, tuve que someterme a una infiltración en el hombro para poder jugar. Las lesiones en el hombro no son nada nuevo para mí, con el tiempo mis tendones se han deshilachado como una cuerda. He tenido múltiples cirugías, una vez en 2008; otra el año pasado, y pasé innumerables meses en fisioterapia. Solo salir a la pista ese día fue para mí como la victoria final, cuando, por supuesto, debería haber sido simplemente el primer paso hacia el título. Comparto esto no para dar pena, sino para pintar mi nueva realidad: mi cuerpo se había convertido en una distracción”.

“¿Valió la pena?”, se cuestiona la tenista a la que sólo le faltó el oro olímpico -fue plata en Londres 2012-, “Al final, claro que valió. Mi fortaleza mental siempre fue mi arma más fuerte. Incluso si mi rival era físicamente más fuerte. Y al embarcarme en el siguiente capítulo, quiero que cualquiera que sueñe con sobresalir sepa que las dudas y el juicio de los demás son inevitables: fracasarás cientos de veces y el mundo te observará. Acéptalo. Confia en ti mismo. Te prometo que vencerás.

Y acaba diciendo: “Al dar mi vida al tenis, el tenis me dio una vida. Lo extrañaré todos los días. Echaré de menos el entrenamiento y mi rutina diaria: despertarme al amanecer, atarme la zapatilla izquierda antes que la derecha y cerrar la puerta de la cancha antes de golpear mi primera pelota del día. Voy a echar de menos a mi equipo, a mis entrenadores. Echaré de menos los momentos sentados con mi padre en el banco de prácticas. Los apretones de manos, ganen o pierdan, y a los deportistas, lo supieran o no, me empujaron a ser el mejor”.

“Mirando hacia atrás ahora, me doy cuenta de que el tenis ha sido mi montaña. Mi camino se ha llenado de valles y desvíos, pero las vistas desde la cima eran increíbles. Sin embargo, después de 28 años y cinco títulos de Grand Slam, estoy lista para escalar otra montaña, para competir en un tipo diferente de terreno”.

“El tenis me mostró el mundo, y me mostró de qué estaba hecho. Es cómo me probé y cómo medí mi crecimiento. Y así, en lo que sea que elija para mi próximo capítulo, mi próxima montaña, todavía estaré presionada. Seguiré escalando. Seguiré creciendo”.

Fuente: Marca.com

Edición: Ricardo Ordóñez Simmonds

Los comentarios están cerrados.